jueves, 12 de febrero de 2015

Anatomia del caracol

La anatomía de un caracol es muy diferente a la de muchos otros animales en el mundo. Algunas personas opinan que son bellos y fascinantes, otras, que son feos. Cuando se descomponen las partes del cuerpo de un caracol, nos damos cuenta de que, definitivamente, tienen una anatomía muy interesante. 



La concha de un caracol varía en tamaño y forma dependiendo del tipo de caracol, algunas son redondas, mientras que otras son planas. Muchas conchas tienen un diseño en espiral, estos depósitos le sirven al caracol para protegerse del medio ambiente e incluso de depredadores en algunos casos. Sin embargo, muchos depredadores son capaces de picar a través de las conchas duras con sus dientes y potentes mandíbulas.

La concha de un caracol se compone de carbonato de calcio, se vuelve fuerte y se mantiene de esa forma siempre y cuando el caracol consuma una dieta abundante en calcio, sin ella, la cáscara comenzará a resquebrajarse. El resto del cuerpo es suave y viscoso, lo que justifica el duro caparazón, a fin de sobrevivir a los elementos en el mundo que les rodea. 

Estas conchas son un refugio seguro para el caracol y, cuando detecta algún peligro a su alrededor meten todo el cuerpo en la concha. Encontrará que el caracol pasa gran cantidad de tiempo dentro de su concha cuando el clima es caluroso y seco, de lo contrario sus húmedos cuerpos se secan. 

Los caracoles tienen una o dos series de tentáculos, ubicados en la parte superior de su cabeza. El número de pares dependerá de la especie descrita y la mayoría de las veces los ojos estarán presentes en dichos tentáculos. No siempre se pueden ver estos tentáculos, pues, todos los caracoles de tierra tienen la capacidad de retractarlos. 

El caracol tiene un cerebro relativamente pequeño, con cuatro secciones distintas, la mayoría de las investigaciones muestran que poseen pensamiento asociativo, basado en el condicionamiento y las experiencias. 

La boca de un caracol se encuentra en la parte inferior de su cabeza, en las proximidades de los tentáculos. Los caracoles no tienen pulmones, pero sí necesitan aire para respirar, lo logran a través de una cavidad llamada visceral que poseen muchos vasos sanguíneos y realiza la misma función que los pulmones en los humanos.

Los caracoles poseen un musculo que los permite moverse hacia adelante, contrayéndose y expandiéndose, este músculo le permite tener movimiento. La mucosidad en la que se deslizan se produce en una glándula ubicada en este músculo también. Sin este limo debajo de ellos, el medio ambiente sería demasiado duro para que sus suaves cuerpos puedan moverse sin lesiones. 

Alrededor de este musculo tienen una capa protectora, llamada manto, que se encuentra alrededor de la estructura para ofrecerles protección adicional. Si miras observas a un caracol moviéndose te darás cuenta de lo que parecen ser espasmos, que se mueven continuamente a través de ellos, se tratan de sus músculos de locomoción. A pesar de que lo hacen moverse lentamente, tienen un ritmo que sigue una y otra vez, esto puede ser fascinante de ver.